Cuando podas las antípodas

Cuando viajas por China, cuando viajas honradamente por China, el sentimiento de las primeras semanas es de angustia: ¿cómo ha podido existir eso sin tí? (lo cual lleva implícito que, llegado el caso, seguirá su camino sin tí). Si se piensa bien, es lo que debería ocurrirnos de recién nacidos, pero la naturaleza nos evita tal dolor porque, con un aparato psíquico que sólo conoce los fluídos maternos, sería mortal. No saber el idioma por supuesto que te coloca como a un perro cuyos amos se han ido de vacaciones, pero tampoco la mayoría de nosotros conoce el idioma de los que manejan las grúas en los puertos y ello no nos resulta tan amenazador. Entonces, un día cualquiera, a la hora de almuerzo, por ejemplo, ves a un desconocido familiar -familiar porque lleva ese sombrero que pocos llevan en el noroeste de China- que saca su café de la máquina de café. Y asi descubres que siempre has estado en China. Que cuando caminabas entre la lluvia torrencial en Puerto Montt, estabas en otra versión de ella. Y que ahora se te ha dado el privilegio de conocerte como otro. Asi, pese a que sudas por el calor y que no te gusta el café, te acercas a la máquina y colocas dinero para sacar tú vaso.

1 Comments:
...rasgado es cualquier campo de acción
Post a Comment
<< Home