Sunday, March 19, 2006

"El Color Atento"


"La sangre, el secreto está en la sangre"/Peter Cushing.

Amigo:

…uno de mis videos fue bautizado con el titulo de una historieta tuya que yo ilustré…

En el video unos subtítulos sobre fondo negro (no me atrevo a decir: “de imagen inexistente”) narraban los extraños sucesos que involucraron a unos investigadores paranormales contratados por el Vaticano en la misteriosa muerte de un sacerdote
francés en la catedral de Achao, Chiloé , que fue encontrado sentado en su escritorio;
su cuerpo con orientación sureste enfrentando la puerta, único acceso a su celda de retiro, y, su cabeza, hacia el noroeste levemente inclinada en un ángulo imposible, mirando la alta y abarrotada ventana. Independiente de las inevitables especulaciones cardinales,
la evidencia forense, macabra y obsesivamente documentada, demostró sólo dos cosas:

(1) Ni los huesos, ni los músculos del cuello mostraban alteración fisiológica alguna.

(2) Ya que la cerrajería de la puerta (cerrada desde el interior) no presentaba muestras de manipulación, y que los barrotes de la ventana, por su composición y disposición,
sin alteración permitían el paso exclusivo de mariposas nocturnas.

-“Muerte Natural” por una “extensa y cruel enfermedad”, “su avanzada edad” y “el Pastor de pastores lo recibe en la llanura más fértil”- fue el comunicado oficial, luego
el “sentido olvido” y la secreta convocatoria de los expertos en sucesos paranormales.

El Vaticano tenía datos confirmados de la existencia de “La Hermandad de Los Músicos”, que tras la fachada de diestros luthiers, (que construían hermosos e inclasificables instrumentos de adoración) se escondía una secta encargada de custodiar
por siglos la sangre de Jesucristo.

Secta de “Los Sonámbulos”- cultora de la técnica oriental de la “vigilia perpetua”.
(se cree que esta técnica psíquica fue aprendida en Jerusalem durante las cruzadas)

…mis ilustraciones eran imágenes llenas de textos redundantes y auto- explicativos…

Dimensionaban tu guión en una arquitectura laberíntica, difícil y sin duda poco atractiva.

Con la falsa perspectiva que dan los años debo confesar que mi inclinación por los autores de terror a menguado… solo me queda la patética afición de descifrar mensajes inquietantes (por lo “entrañables”) en los bellos residuales (cada vez más abundantes) en la tina del baño; entre las invariables reminiscencias de actos pretéritos que media
el vapor en un espacio ciego.

“Desnudo bajando una escalera” en tres versiones Duchamp, Richter y Ramos. Tan distintas que hacen dudar de los conceptos de: “Primero y Principal”

PDTA: Su recuerdo son tres encuadres. Dos de ellos. Una mirada, una sonrisa: una dirección… su cuerpo atado a mis manos y un negro que se vuelve denso desde mis párpados, otra.



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